domingo, 30 de noviembre de 2014

ANTONIO CAFIERO: EL PERONISMO REPUBLICANO

Por Otto Klappenbach Para que usted se haga una idea de lo que Perón significó para mí, creo que no hubo un día desde aquel momento en que por primera vez gritara Viva Perón, que yo no lo nombrara o pensara en él. Antonio Cafiero . Es mucho lo que Antonio Cafiero aportó, en su larga vida, tanto a su país como al peronismo. Perón en oportunidad de introducir a Cafiero a los periodistas en Puerta de Hierro en 1972 dijo: “Les presento al hombre que ha hecho todos los planes de gobierno que necesitamos, ha sido ministro mío muy joven, lo llamábamos el ministro lactante…¿No es cierto, Cafiero?” Podría señalar la importancia que tuvo la publicación en el año 1961 de su libro Cinco años después con el propósito de defender la política económica de los gobiernos de Perón y de criticar aquéllas de la Revolución de 1955 y de los primeros dos años del gobierno de Frondizi. Perón elogió el trabajo y alentó a sus ex ministros a hacer lo mismo que había hecho Cafiero. Ninguno lo hizo. Continuó escribiendo artículos “La Nación y el IAPI” “Inexactitudes del Ministro Alzogaray” “Sobe el Cristianismo Social” “El Fondo Monetario Internacional y sus repercusiones sobre la clase obrera”. Los libros de Perón y “Cinco años después” con los artículos periodísticos de Cafiero, Jauretche, Scalabrini Ortiz y John W. Cooke fueron los principales apoyos doctrinarios sobre los cuales se vertebraría la dialéctica de la resistencia peronista. También es justo destacar lo que el historiador sudafricano Andrew Mac Adam afirma sobre Cafiero: Nunca se ha valorado suficientemente sus dotes como escritor. Su prolífera pluma ha servido persuasivamente a los intereses de su partido político a través de las décadas y, más aún, a su país mediante la exposición de sus vastos conocimientos sobre economía. Su erudición se nutrió de la ávida lectura como dueño de una completa biblioteca de aproximadamente cuatro mil libros sobre economía, filosofía, religión, ecología, historia, y peronismo, que constituye en sí un gran tema. Cafiero es un genuino intelectual. En mi opinión lo más importante que Antonio Cafiero aportó al País y al Peronismo fue lo que él denominó La Epopeya renovadora. La Renovación fue para que el peronismo se transformase en republicano. El peronismo, en las primeras presidencias constitucionales de su fundador, fue democrático, pero no fue republicano. En diálogo con Hugo Gambini, en Julio de 1982, éste le señala a Antonio: “El error fundamental que se le enrostra siempre al peronismo, es que cada vez que llegó al gobierno confundió el Estado con el partido”. Cafiero responde: Pudo haber habido algo de cierto durante nuestra primera época. No lo fue así en el año ´73 y no lo va a ser cuando seamos gobierno en el ´84. Porque nuestra experiencia y nuestra maduración como fuerza política nos va a llevar a hacer ese juego democrático que consiste en concertar y arbitrar continuamente reservándonos, eso sí, desde el gobierno, la conducción del arbitraje. No podemos trasformar al gobierno en un producto residual de un arbitraje de poderes, hecho al margen del gobierno. Perón retornó al país en 1972 para impulsar un cambio republicano en el movimiento que él había creado. Su rápido fallecimiento impidió que esa transformación se operara. Fue Antonio Cafiero, acompañado de todos los dirigentes renovadores, el que intentó continuar con la misión trascendental truncada de Perón. En un discurso publicado en la revista “Baradero” en marzo de 1984 Cafiero define el programa renovador. l. Es necesario definir la identidad del Movimiento Justicialista, Qué somos, que queremos y qué nos identifica. Pera esto debemos repensar nuestra posición política. 2. Debemos estudiar nuevas formas de organización. Para determinar si somos un movimiento o un partido, o ambas cosas a la vez. 3. Una vez definido el punto anterior, debemos planificar las responsabilidades del peronismo en la Provincia de Buenos aires. El peronismo en Argentina no tendrá una solución si no existe el Peronismo de la Provincia de Buenos Aires. 4 Debemos definir cuál es la estrategia que podemos extraer de esta crisis. Decía Cafiero en 1982: Los americanos hicieron de la igualdad ante la ley y del respeto a las esencias de la Constitución un valor supremo de su vida política. Cuando usted quiere analizar las diferencias nuestras con los Estados Unidos no se fije tanto en la distinta dotación de los recursos naturales, o en la distinta dotación los recurso humanos, sino fíjese en el distinto grado de respeto a la ley que hemos tenido. Hay que invertir el orden totalitario que establece como norma la restricción y sólo otorga libertad para coincidir o adular al régimen. De eso los argentinos debemos salir definitivamente, porque sus consecuencias está a la vista, el amordazamiento del prensa ha hecho posible ante la ausencia de instituciones democráticas, el accionar descontrolado del poder y en el orden dela cultura en general, la censura ha provocado un clima de mediocridad que no condice con el nivel y la capacidad de nuestro pueblo. Su credo democrático, inminentemente peronista, lo sintetiza diciendo: La democracia es no solo una forma de gobierno sino además, una forma de vida, y en este último sentido, las sociedades, o mejor dicho, los hombres que las componen, van creciendo en la comprensión de lo que podríamos denominar espíritu de la democracia, que implica fundamentalmente una visión auténticamente humanista. El hombre es el centro del sistema, y el hombre no tomado parcialmente sino visto de manera integral. Sin esta concepción humanista, sin esta visión del hombre global como eje del sistema, aunque se guarden las formas de la democracia, en los hechos estamos ante un régimen no democrático. Por ponerle un ejemplo, si por más que funcionen las instituciones democráticas hay sectores de la población que por su grado de marginalidad no tienen acceso a la vivienda, el trabajo, a salud o la educación, no estamos ante un sistema democrático. En la madrugada del 28 de diciembre de 1995, al defender el proyecto de presupuesto nacional para el año siguiente en el Senado Argentino, el Dr. Antonio Cafiero delimitó la concurrencia en nuestra historia económica de tres grandes modelos económicos: el de la generación del 1880, el de 1945 y el de 1990. Expresó el legislador: El modelo del 80 fue el del crecimiento desde afuera, crecimiento vigorizado por la activa presencia del capital inversor de origen británico. Porque la Argentina en producción diseminó en los mercados mundiales toda la enorme potencialidad de la pampa húmeda. Este fue el modelo que fundó la Argentina económica. Llegó hasta los años 30; se agotó en su capacidad dinámica y fue sustituido, en la guerra y posguerra, por el modelo del justicialismo que fue un modelo distinto, inverso al modelo anterior; fue un crecimiento desde adentro, gobernado por decisiones autónomas y voluntarias, y hacia adentro, es decir, hacia el mercado interno de consumo. Descuidamos el mercado internacional y las relaciones de interdependencia que existían en el mundo de entonces con menos importancia que en el de hoy. Este modelo también se agotó. Y dirigiéndose a Carlos Ruckauf dijo Cafiero: Ud. y yo, señor presidente, fuimos testigos de ese agotamiento a mediados de la década del 70, cuando nos tocó gobernar la economía y la gestión social del último gobierno justicialista. Pero no se agotó¢ en la Argentina; se agotóen el mundo. La crisis del petróleo y sus efectos sobre las economías avanzadas hizo que aparecieran todas las deficiencias y el agotamiento de la capacidad dinámica del modelo sustitutivo. Cafiero manifestó que a su entender se estaba en presencia de un nuevo modelo económico de crecimiento nacional: No creo que estemos ante un ciclo transitorio o accidental. En algún momento muchos pensábamos -por qué‚ no voy a admitirlo- que este modelo se acababa con las joyas de la abuela y con los precios relativos que favorecían los precios de los bienes no transables, y que esto volvía impracticable e inviable el modelo en el corto y en el mediano plazo. No sucedió así ¨por qué‚? porque este modelo encorseta la economía argentina y deja como única fuga la del aumento de la productividad. La convertibilidad tiene ese enorme mérito. No le deja opciones al empresario, no le deja opciones al mercado, sino más que la búsqueda de una enorme, constante y mayor productividad. Señaló Cafiero que los avances de la productividad argentina son de una profundidad tal que estamos cambiando la naturaleza de nuestra forma de producir, comerciar e invertir: Nos ha permitido que, sin variar el tipo de cambio, las exportaciones se hayan virtualmente duplicado en menos de cuatro años: pasaron de once mil millones a más de veinte mil millones de pesos. ¿Quién de nosotros podría haber asumido que con un tipo de cambio sobrevaluado, como efectivamente lo fue el que se instaló en abril del 91, podríamos estar exportando el doble de lo que exportábamos entonces? Pregunto ¿qué‚ economista, a favor o contrario al modelo, pudo pronosticar esta situación? Ninguno. Sin embargo, lo estamos logrando. Es decir, hay un proceso de crecimiento liderado por la inversión y liderado por la exportación, que el proceso de crecimiento que ha permitido los grandes milagros económicos del mundo. El ex gobernador de Buenos Aires diferenció tres ejes de exportación. Primeramente los productos primarios que han vuelto a revalorizarse ante la imposibilidad de la Comunidad Económica Europea de seguir subsidiándolos. En segundo lugar la exportación de otros recursos naturales: la energía eléctrica, los combustibles, los productos forestales, la pesca, la minería. Agregando el Mercosur que en menos de un año se han decuplicado las exportaciones a Brasil donde solamente capturamos el 12% de ese mercado. Cafiero realizó una importante apreciación en ese debate: "En la Argentina falta producción y sobra mercado. Esto va a traer un impacto en las economías regionales". El senador criticó la dependencia del programa impulsado por el ministro Cavallo al capital extranjero flotante, especialmente el denominado "golondrina", expresando: "Quiero un proceso con una mucho mayor presencia del capital nacional". Y agregó: Nosotros tenemos que pasar del nacionalismo defensivo de nuestra época -ese que nosotros supimos mantener tan airosamente- a un nacionalismo competitivo. Tenemos que hacer de la Argentina un país con capacidad de competir en cualquiera de los mercados del mundo. Esto significa inversión en educación; desarrollo científico y tecnológico; esto se llama un Estado activo y no solamente a un Estado que contemple pasivamente las decisiones que toma el mercado. Esta fue la cortedad que tuvieron los estadistas de la generación del 80 que no pensaron en la industria, que no previeron el dinamismo del crecimiento y entonces terminaron agotados a finales de los años 20. El modelo del 80 se agotó por falta de equidad. Y tal vez nuestro modelo - en referencia al peronista del cual fue uno de los artífices más importante- se agotó por exceso de equidad. A veces debemos ser justos en algunas apreciaciones. Debemos buscar el justo medio de la equidad. A nosotros nos tocó firmar el acta de defunción del modelo del ´45. Finalizando su muy aplaudida intervención dijo Antonio Cafiero: Creo que estamos inmersos en un nuevo modelo económico que debemos custodiar. Autonomía, sustentabilidad y equidad. Si logramos introducirlos como ejes articuladores, creo que la Argentina iniciar una etapa muy importante y feliz de sus historia económica. Ello no es producto de un partido, de un gobierno. Entiendo que esto tiene que ser un proyecto nacional y si así lo construimos, no tengo dudas de que cuando las generaciones futuras lean este debate van a pensar que los hombres de fines de siglo XX sabían a dónde iban. El libro El Peronismo que viene, escrito por Cafiero en 1995, es una suerte de testamento para las nuevas generaciones peronistas: El peronismo que viene deberá resignificar lo que Perón llamaba la “Lucha por la idea” y rechazar la noción de que lo único que cuenta para el éxito político son las actitudes “pragmáticas” o “realistas”, desvinculadas de connotaciones ideológicas y de consistencias históricas. Para los peronistas, tener ideología es tener ideas para la acción. Las que arrancan de las Veinte Verdades y de las Tres Banderas de nuestros orígenes fundacionales, aunque constantemente adaptadas y traducidas en sus formas de ejecución, a la realidad que intenta reformar. O sea, a través de un pragmatismo “lúcido”. El Dr. Raúl Alfonsín dejo escrito el siguiente juicio sobre Cafiero: Hablar de Antonio Cafiero es hablar sobre cincuenta años de vida política argentina, es la historia de medio siglo de debates, de democracia, de crisis y de valores. Pero también de dictaduras, persecuciones, cárceles y dolor. En verdad son cincuenta años de lucha. Para quienes estamos convencidos de que una nación se construye desde la ética, la honestidad y las convicciones democráticas, tener a un adversario como Antonio Cafiero es una garantía republicana. Porque en el debate de ideas, más allá de la diversidad y de las pasiones, existe una base compartida que nunca está en discusión; el respeto al pluralismo ideológico, como eje para el fortalecimiento de las instituciones republicanas. Cafiero en un diálogo de ficción con Perón expresó: Usted general, como nadie, supo oír esas voces cálidas, las del pueblo, la de los humildes y comprendió sus deseos de vivir en una Patria Justa, Libre y Soberana. General, en las plazas y en las calles, hoy sombrías, los ecos de esas voces vuelve. Como siempre, cada vez que la esperanza parece perdida. Como en aquella tibia tarde del 17 de octubre. A los que estuvimos allí nos parecer aún escucharlo cuando nos decía que venceremos. En un año o en veinte, pero venceremos. Antonio, con su muerte finaliza la mejor parte de mi vida pública. Mi día de mayor gloria fue cuando, en el quincho de Manolo Torres de Lomas de Zamora,en 1985, tomamos la decisión de crear un partido nuevo para vencer al peronismo viejo y renovar su contenidos. Antonio, yo no sé si usted partió contento, en medio de un país crispado en lo interior y aislado en lo exterior; con un peronismo, dividido, que se resiste a ser republicano. Pero sé que Ud. está ahora con Perón y Evita y descansa en paz, en la seguridad que, en un año o en veinte, volveremos a triunfar. Ud. lo sabe, se lo dijo San Pablo VI: “Los Pueblos siempre vencen” . La Plata, octubre de 2014.

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